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domingo, 31 de enero de 2021

EL MURAL DE LA CIENCIA DEL IES MIGUEL CRESPO

Del big-bang a la belleza de una mariposa: Un breve viaje por los descubrimientos científicos

     Las teorías científicas se elaboran para responder a cuestiones fundamentales sobre el funcionamiento de la Naturaleza, desde las interacciones entre las partículas subatómicas, hasta la estructura del cosmos, pasando por la dinámica terrestre o la actividad de nuestro cerebro, fuente de las emociones más básicas y de los razonamientos más sutiles: esos que posibilitan la construcción del conocimiento científico.

    Hombres y mujeres han elaborado cientos de teorías a lo largo de la Historia de la Humanidad utilizando la metodología científica basada en la observación, la formulación de hipótesis y su comprobación experimental. Muchas teorías muestran una gran vitalidad y permanecen en el seno de la comunidad científica, mientras que otras desaparecen y son sustituidas o “engullidas” por otras con mayor potencial para explicar los hechos.

    En nuestro mural hay una representación pictórica de varias teorías: el origen y la expansión del universo; el modelo estándar de la física, con su “zoo” de partículas elementales; el modelo atómico; la deriva continental; la teoría de la evolución y la teoría neuronal. También hemos representado otros hitos fundamentales en la historia de la ciencia, que han llevado al ser humano a ampliar los horizontes de la realidad, como la interpretación de los fósiles, los experimentos para simular las condiciones en las que apareció la vida, las profundidades del mundo microscópico o el descubrimiento de la estructura del ADN.

    Pero el mural nos lleva más allá de la ciencia e invita al espectador-lector a una reflexión final que gira en torno a la belleza de la Naturaleza y a la responsabilidad del ser humano para conservarla en todo su esplendor. Creemos que la mariposa monarca, con su incesante aleteo migratorio, nos puede ayudar a entender que los valores éticos deben cabalgar sobre la ciencia, para hacer de esta una empresa democrática, solidaria y responsable, que traspase las fronteras del tiempo y del espacio en beneficio de la Humanidad. 

DISEÑO Y DIBUJO DEL MURAL

    Este mural fue elaborado durante el segundo y tercer trimestres del curso 2018-2019 por el profesor emérito del IES Miguel Crespo, D. Antonio Luis García-Atance Huete, con la ayuda de los siguientes alumnos/as:

· Pedro Yuste Cardador (2º B)
· Elena Molero Padilla (4º A)
· Marina Luna Moreno (4º B)
· Andrés Juan Carmona Blé (4º A)
· Antonio J. Serrano Maestre (4º A)    

    Los textos que constituyen los diferentes hitos y teorías científicas han sido redactados por el profesor de Biología y Geología y Jefe del Departamento de Ciencias Naturales, Casimiro Jesús Barbado López, durante el mes de julio de 2019. Este cuaderno y el mural que describe está dedicado a todos los alumnos y alumnas que han pasado por el centro, así como a sus profesores y profesoras de ciencias que, con su entrega y vocación, contribuyeron a su formación científica y ciudadana.

EL MURAL SEGÚN SU AUTOR

    Con este mural he pretendido representar la evolución del universo, desde su inicio conocido hasta su situación actual, procurando mostrar parte de lo que hemos ido descubriendo y cómo lo hemos interpretado: El big-bang, el bosón de Higgs y los átomos de los elementos químicos, tal como los representó Dalton; el origen de la vida, la transmisión de la información genética mediante el ADN y los microorganismos, tal como los interpretó Leeuwenhoek; el supercontinente Pangea y los fósiles como huellas del pasado y materia de estudio de los paleontólogos; la polilla, los pinzones y la portada del manuscrito inicial de "El Origen de las Especies", en tributo a Darwin, el biólogo que trató de dar una explicación coherente a los datos que encontró en su viaje alrededor del mundo y una neurona, dibujada por Cajal, para mostrar que los científicos tratan de captar la realidad buscando las mejores formas de representarla. Finalmente, he querido plasmar la belleza de una mariposa, para recordarnos que la Naturaleza es algo más que ciencia y que el progreso científico se consigue cuando se traspasan los límites que surgen tras cada nuevo descubrimiento científico.

Antonio Luis García-Atance Huete

viernes, 1 de enero de 2021

sábado, 21 de septiembre de 2019

Una jubilación anticipada


«Si quisiéramos obtener la certeza sin dudas y la verdad sin errores, habríamos de basar nuestro conocimiento en las matemáticas». Francis Bacon

Inspirándome en Machado diré que adoro la enseñanza y que en la moderna didáctica de las ciencias enseñé a contar los viejos guisantes del huerto de Gregor Mendel. Pero, tras eones dando clases, desdeño las romanzas de los pedagogos huecos y el coro de proyectos dermoestéticos que miran a la luna educativa, entre los que destaca el nuevo english trinar.

No quería jubilarme y sin embargo, tengo 332000 razones para hacerlo. Es el producto de tres números: 40x100x83. Cuarenta son los años que llevo en este maravilloso y a veces poco reconocido oficio, 13 como profesor de EGB y 27 en Secundaria. Son una losa, pero habría podido levantarla. Cien es el porcentaje de temor a no estar a la altura debido a los achaques, como me sucedió el curso pasado. Podría haber reducido esta cifra a un número mucho menor mediante algún tipo de terapia psicológica o filosófica. Y en eso estaba cuando en una conversación estival con la Dirección emergió de repente la tercera cifra como un veto: 83, el porcentaje de horas de biología y geología, mi especialidad, que no puedo elegir o impartir en mi centro. Un efecto postrero de la caída, hace unos cinco años, de un meteorito con forma de jarrón chino procedente del cometa Albión. Si cualquiera de estas cifras hubiese sido 0, no hubiese tenido razones numéricas para jubilarme. Y si lo hubiese hecho con la tercera anulada, entonces hubiese sido una jubilación aceptada y digna. Pero no ha sido así: me sustituye un profesor/a "bilingüe", lo que me convierte en una especie de sheriff Woody: un docente "amortizado".

Pero, aunque sea una jubilación temerosa y frustrante, creo que es un buen momento para recordar a los profesores/as que configuraron los diferentes departamentos de ese instituto que nació cuando yo entré, en 1998, a partir de las antiguas escuelas colorás. Todos ellos han dejado su impronta inconfundible, más allá de su profesionalidad y dedicación al alumnado y a sus familias.

Desde los maestros/as, como Ana Ariza y Santiago, de Matemáticas y Ciencias; Mª Eugenia, de Lengua; Araceli, de Inglés; Pilar, de Pedagogía Terapéutica y Joaquín, de Sociales; hasta la primera generación de profesores/as definitivos de secundaria, como Rafael Carmona, de E. Física; Mari Ángeles, orientadora; Rosa Pros, de Geografía e Historia y Antonio Luis Cosano, que aún permanece fiel al centro, como profesor de plástica y artista multifacético. A los dos últimos, junto con Araceli, les agradezco su colaboración como miembros de mi primer equipo directivo.

Luego se incorporaron decenas de docentes, completando los diferentes equipos y departamentos: Antonio Luis García-Atance, emérito incombustible y artista; Puri y Miguel, directores innovadores y comprometidos; Francisco Ángel y Javier, Jefe de Estudios y  Secretario, respectivamente, durante mi segundo mandato (2005-2006), así como Paco Montero, Fuensanta, Pilar, Marisa, Julio, Lola, Carlos, Marina,  Martín García (compañero en la extinta EGB), Pedro, Carmen Menchén, Francisco, Beatriz, Laureano y muchos más, definitivos, provisionales, interinos, en prácticas o en comisión de servicio. Y por supuesto, la plantilla actual, con Isabel, compañera de jubilación, quien asumió la Jefatura de Estudios en 2006, en momentos difíciles, cuando nadie quería hacerlo, ayudando a Miguel en su labor directiva durante seis años; María, maestra y trabajadora infatigable; Juan Molero, de quien he aprendido tanto sobre nuevas tecnologías; Ángela, que ha sabido estrujar el presupuesto cuando las ciencias lo han necesitado; mi admirado y leído Fernando; Mª Elena, con quien he compartido estos últimos años de trabajo en el laboratorio y en el departamento; Carmen Yuste, Jefa de Estudios, promotora de la mejora de la convivencia en el centro con actividades innovadoras y, por último Jerónimo, Rocío, Esther, Amelia, José, Carmen Hidalgo, Rafael, María Eugenia, Pepa y los definitivos del curso 18-19, Mónica, Lola y Juana, con quien solo he podido compartir la ilusión por mantener el centro en el lugar que le corresponde. Sin olvidar al personal no docente de cursos anteriores, como Paco, Pepe, Mª José y María y a los que trabajan en la actualidad, como María, Juan, Paqui y el conjunto de limpiadoras, que han demostrado y desmuestran día a día ser esenciales en el funcionamiento de los centros.

Hace 21 años entré con un maletín repleto de ilusiones, anhelando un cambio en las enseñanzas científicas mediante la incorporación de las nuevas metodologías basadas en el aprendizaje significativo y en la actividad de alumnado. Luego vino la Dirección durante tres cursos, la elaboración de documentos para sumergirnos en la LOGSE, en la LOE y en la LOMCE, la digitalización del centro, la construcción de su web y de su bitácora y de los diferentes blogs, los Paseos por la Ciencia, las competencias, las actividades extraescolares y complementarias, etc.

Hoy abandono el instituto con una mochila gris que transporta sentimientos enfrentados. Por una parte desencanto, al contemplar, en primer lugar, la pérdida total de horas de laboratorio, tras haber disfrutado de talleres en 1º y 3º, métodos de las ciencias en 2º y proyectos integrados en 4º y en segundo lugar, el sometimiento de todas las áreas de ciencias que se imparten en IES Miguel Crespo a una suerte de parasitismo sin sentido. Por la otra, siento también decepción y, aunque suene duro decirlo, resentimiento, al comprobar que, veintiún años después de abrir el maletín de ilusiones padagógicas, la Consejería de Educación me impide enseñar la biología y geología con la que obtuve destino definitivo en este instituto. Sentimientos negativos que, afortunadamente, se sitúan en un plano inferior al de esas emociones más gratificantes que me llevo a mi retiro y que engloban los afectos generados en la comunidad educativa y la satisfacción por el deber cumplido, incluyendo la generalización de las prácticas en mis asignaturas, la introducción de la evaluación por competencias, la organización del laboratorio y del departamento de ciencias naturales y, por supuesto, las aportaciones críticas a las enseñanzas científicas en Andalucía y a los cambios organizativos que surgieron tras la inoculación del bilingüismo en nuestra comunidad autónoma.

El tiempo se acabó, como dice la letra traducida del tema Time, de Pink Floyd. La canción, la mía, se ha terminado. Pensaba que tendría algo más que decir (y que hacer por la enseñanza de las ciencias)…

Septiembre 2019

Pareceres

Prólogo de ‘Crisol de Pareceres’
       Tres inquietos profesores y una periodista. Confieso que prologar este libro, en el que estos tres profesores, con inquietudes más allá de la docencia, de pluma ágil y comprometida,  recopilan muchos de los artículos publicados a lo largo de su vida profesional, me causó cierto desasosiego pero también un enorme agradecimiento. Me une a ellos no solo una vinculación periodística sino también gran admiración por su trabajo. En el suplemento de Educación, que coordino en Diario CÓRDOBA, desde 1987, han tenido las puertas abiertas para publicar sus opiniones, siempre acertadas, sobre las preocupaciones e inquietudes de cada momento. Análisis y pareceres de tres docentes que no han dudado en salir del aula del instituto para transmitir sus ideas y conocimientos en ese aula exterior que nos lee a través de los periódicos.
       Sebastián Muriel Gomar y Casimiro Jesús Barbado, desde la ciencia, y Antonio González Carrillo, desde la Filosofía, han unido sus variadas reflexiones en este volumen, que seguro nos dará a conocer a unos hombres de profundas convicciones que aportan sus opiniones sobre temáticas muy variadas.
       Sebastián Muriel, natural de Alcaracejos, catedrático de Física y Química en el IES Medina Azahara, su último lugar de trabajo, ha publicado en prensa escrita y blogs, pero este es su primer libro. Su primer artículo lo publicó en Diario CÓRDOBA, el 24 de diciembre de 1984, titulado ‘Los ajustes y reformas necesarias en el terreno de la enseñanza’, donde abordó los cambios que se vislumbraban en la Formación Profesional. Luego, durante décadas, el Suplemento de Educación fue la plataforma para seguir mostrando sus análisis certeros, lo mismo que desde las páginas de Opinión del periódico. Cuando me sugirió, junto a Casimiro, que pudiéramos dedicar una sección a la ciencia, no lo dudé un instante, y abrimos un espacio  para la divulgación científica. Ya ambos formaban parte de la Asociación del Profesorado de Córdoba por la Cultura Científica, que ha luchado mucho por dar a la ciencia el lugar que merece.

       Ambos entienden que “la ciencia es cultura”, y esta concepción, a veces olvidada por la ciudadanía pero también por alguna parte del profesorado y de las administraciones, unida a un compromiso por mejorar la enseñanza de las ciencias, los animó en el 2003, junto a un grupo de profesores de profesores de Biología y Geología a promover una campaña en defensa de esta asignatura, germen de la asociación que después se constituiría, cuyo reto más importante fue la celebración de la actividad ‘Ciencias en la calle’,  hoy Paseo por la Ciencia.
       Así pues, muchos de sus artículos en el Suplemento de Educación  se enfocaron en esta línea de divulgación científica. Sebastián evoluciona en una tercera parte de su recopilación de artículos de este libro y sus temas se enfocan a asuntos más cotidianos y algo más de literatura, “pero el tufillo de lo pedagógico está siempre presente”, confiesa. Para Sebastián Muriel, “esta obra sintetiza nuestra inquietud por aprender y por opinar”.
       Las inquietudes de Casimiro Barbado, profesor de Biología y Geología en el IES Miguel Crespo, de Fernán Núñez, han derivado a lo largo de los años por tres claros temas: educación, cultura científica y laicismo. Lamenta que muchos de los temas sobre los que ha reflexionado en el ámbito de la educación no se hayan solucionado desde que empezó a formularlos en el 2005, desde la lamentable situación de las enseñanzas científicas a la necesidad de un pacto educativo. También escribió en el Suplemento de Educación de Diario Córdoba varios artículos de divulgación científica, consciente del “gran abismo” que encontraba entre las ciencias y las letras y la absurda idea de entender que una persona es culta solo si ha leído a grandes de la literatura y no por conocer los “enigmas” de la ciencia. El laicismo es otra de sus preocupaciones, pero no como movimiento antirreligioso, sino como lucha hacia un estado aconfesional y una enseñanza pública libre de influencia religiosa.
   
   Antonio González Carrillo, profesor de Filosofía nacido en Villaharta, la tercera pata de este “triunvirato” docente, empezó a dar clases en el curso 1979-80 y tras pasar por centros en Valencia, Zaragoza o Melilla recaló en Córdoba, en los IES López Neyra, Trassierra y Alhaken II, en la capital, así como en los institutos de Fernán Núñez, Puente Genil y Posadas. También sus inquietudes traspasaron pronto los límites del aula y empezó a publicar artículos en revistas especializadas de Filosofía, de pedagogía y arte, así como en periódicos locales, como Diario CÓRDOBA, donde ha dejado plasmadas muchas de sus reflexiones en el Suplemento de Educación y en las páginas de opinión. Este libro confiesa que supone una especie de  “biografía intelectual”.
Antonio González aborda tanto temas de Filosofía, materia de la que ha sido docente más de 30 años, como de política, literatura o artes. Comienza con un artículo instando a releer a Ortega puesto que “su pensamiento sigue siendo hoy un mensaje refrescante en el mundo de la cultura”, y continúa con Castilla del Pino, Descartes, Habermas o Karl Popper.
      Su inquietud cultural la plasmó también en el Gran Teatro, donde fue creador, director y coordinador de la revista El Paraíso. Así también dedica algunos artículos al teatro, a Leo Brower, que fue director de la Orquesta de Córdoba, o a Dylan, al que llama ‘trovador eléctrico’.
En definitiva, un volumen para conocer pareceres diversos sobre asuntos de plena actualidad, reflexiones sobre la educación, la ciencia y la cultura, análisis claros y acertados de tres amigos docentes, comprometidos con Córdoba y el mundo.
 Carmen Aumente, Redactora Diario Córdoba.